
Sin lugar a dudas, la sociedad de 1932 no estaba preparada para aceptar el film de Browning, manifestando su reprobación mediante tenaces manifestaciones públicas y órdenes de censura.Pero, ¿por qué molestaría tanto la cinta de Browning? Precisamente por convocar los propios temores del hombre y obligarle a enfrentarse a muchos de los horrores que subestima a diario.

No hay comentarios:
Publicar un comentario